Detección de Derrames de Hidrocarburos con Satélites

Los derrames de hidrocarburos u “oil spills” en la superficie son cada vez más frecuentes en todo el planeta. Un derrame de hidrocarburo debe entenderse como la descarga de petróleo y productos derivados del petróleo sobre la cubierta del suelo, la superficie del agua, zonas costeras en el mar, ríos y otros cuerpos de agua. Como resultado de esto, el daño sustancial se mantiene durante mucho tiempo, aún sin que seamos conscientes de ello.

Todo derrame de petróleo provoca un impacto en el corto y mediano plazo en la economía de una región. Muy probablemente es nuestra familiaridad con estos eventos la que nos ha desensibilizado ante la forma en que resultamos afectados. Y es que el perjuicio generalmente va mucho más allá de lo que el ciudadano común pueda reconocer y es importante crear la suficiente consciencia ciudadana en este respecto. De hecho, los efectos provocados tienen carácter acumulativo. Mientras logramos terminar nuestra dependencia en el petróleo, se hace crítico reducir la cantidad de incidentes al mínimo y al mismo tiempo, aumentar nuestra capacidad de reacción para limitar el impacto que estos eventos ocasionan en las otras actividades económicas que también son clave para en la región.

 

Los daños en el largo plazo producidos por derrames en el mar de derivados del petróleo son incalculables. Aún cuando se tomen medidas inmediatas con las tecnologías adecuadas, el costoso esfuerzo de limpieza solo se limita a la parte superficial. Gran parte del hidrocarburo se deposita sin remedio en el lecho marino mediante el proceso llamado meteorización. Durante este proceso, el hidrocarburo cubre y sigue afectando la biodiversidad de manera permanente. Sin embargo, solo llegamos a enterarnos por las noticias de aquellos grandes accidentes porque son los más visibles e impresionantes. Nos hemos creado la ilusión que una vez la mancha de aceite sale de la vista el problema ya fue solucionado. Pero no es así. La situación es grave porque los vertidos son algo del día a día, sobre todo a lo largo de las rutas marítimas. Sorprenderá conocer que la gran frecuencia de pequeños derrames, muchos de estos provocados, pueden superar a los grandes y catastróficos eventos que conocemos.

Es por esto que además de implementar mecanismos de reacción ante siniestros, se hace crítico implementar también mecanismos de monitoreo permanente. La labor de monitoreo debe contar con la capacidad de deslindar responsabilidades y asi asegurar una actividad mucho más responsable. Muchos países con gran actividad portuaria han implementado con mucho éxito la vigilancia satelital de derrames. Logrando reducir la incidencia del problema enormemente. Esto revela una realidad, y es que la fuente no son solo accidentes.

Imágenes de Radar Marítima

¿Cómo Suceden los Derrames de Hidrocarburos?

Los derrames de hidrocarburos tienen dos orígenes posibles:

1. Accidentes – Siniestros en los buques, tanques de reserva, sistemas de carga/descarga y otras operaciones industriales a orillas del mar.

2. Vertidos provocados (o derrames operacionales) – Aguas de sentina o también conocidos como “derrames fantasmas” por el efecto sobre la superficie del agua.

 

Los primeros se evitan con regulaciones y estándares; los segundos, con cuantiosas multas a los infractores para animar el respeto a las normativas internacionales en la actividad. La severidad del impacto se reduce con planificación extensiva de la logística y las acciones de mitigación correspondientes. Pero como en todo, para asegurar el cumplimiento de las normas es necesario monitorear y tener la capacidad de identificar al infractor para así actuar consecuentemente.

La otra parte de la moneda es desarrollar sistemas de alarma temprana y mayor capacidad de respuesta. Entre más temprano se detecte, mayor será la efectividad en la reacción y las medidas de mitigación. Esto permitiría reducir las afectaciones.

Esto significa entonces que el riesgo principal a derrames se centra en rutas de tránsito marítimo, áreas de anclaje y en las terminales de transbordo de hidrocarburos. Desde estos puntos el recorrido o la deriva de la mancha de aceite estará sujeta a las corrientes y vientos; poniendo en riesgo otras actividades económicas en la ruta. Datos de monitoreo ambientales como velocidad de dirección de corrientes y vientos, y temperatura en los sitios de riesgo son importantes para la modelación numérica y pronóstico preciso de la deriva.

Efectos de los Derrames en el Largo Plazo

Vida Marina

Además del costo económico que pueda significar la limpieza de un derrame de hidrocarburo, cada evento por menor que pueda ser, genera secuelas ambientales. Estas secuelas de alto impacto perduran a lo largo de muchos años en el ecosistema de la zona. Y es que un gran esfuerzo de mitigación y limpieza logra tan solo recoger y limpiar la parte superficial. Sin embargo, gran parte del hidrocarburo que no vemos se deposita en el lecho marino afectando la biodiversidad del lugar durante mucho tiempo. 

Los perjuicios que provoca un derrame son acumulativos en la medida que los incidentes se repiten. Es crítico reducir la cantidad de incidentes al mínimo y, al mismo tiempo, aumentar nuestra capacidad de reacción para limitar el impacto que estos eventos ocasionan.

En 1986 en Bahía Las Minas en la entrada atlántica al Canal de Panamá se dio un gran derrame. Al día de hoy día los científicos del instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales siguen monitoreando las graves secuelas causadas. Este evento sucedió hace casi 40 años. Estos hallazgos fueron publicados en la revista Marine Biodiversity.

Este derrame contaminó unos 40 kilómetros cuadrados cerca del laboratorio marino del Smithsonian en Punta Galeta. Ha sido el derrame más grande registrado en sitios costeros en Panamá. La magnitud del desastre ha permitido estudiar la capacidad de recuperación que tienen los arrecifes de coral en los ecosistemas tropicales ante situaciones de contaminación aguda en el tiempo. Estos resultados han revelado la sensible disminución de la población y diversidad de la mayoría de los corales duros, corales ramificados y masivos, y los corales de fuego (Millepora). Al mismo tiempo, ha aumentado la población de otros organismos, como las algas coralinas.

Pero los corales no son los únicos ecosistemas afectados. También se perjudican peces y crustáceos que interactúan a lo largo de los manglares y que son fundamentales para la demás fauna marina. Todos son parte de una frágil cadena que mantienen en balance a la riqueza marina de nuestras costas. La afectación de este ecosistema definitivamente está impactando también las actividades económicas relacionadas. Los derrames de hidrocarburos nos afecta la calidad de vida de todos.

Detección y Monitoreo por Satélite

Los derrames de hidrocarburos se dispersan sobre la superficie en corto tiempo. Las acciones de mitigación son más efectivas cuanto más cercanas se aplican al momento de ocurrencia. En el tiempo, parte del hidrocarburo llega a las costas y se adhiere a la arena y manglares. Otra gran parte se sumerge y se deposita en el lecho marino afectando por muchos años la fauna tanto en el océano como en las costas. Es un verdadero desastre que ocurre en silencio.

Los satélites nos ofrecen la posibilidad de detectar los derrames casi que en el momento en que ocurren, el origen probable del incidente y pronosticar la dirección, el momento y la severidad potencial de afectación a sitios vulnerables. Esta información es de crucial importancia para el control de incidentes y la reacción oportuna para contener los perjuicios ambientales y económicos.

Disponer de esta información de manera oportuna permitiría muchos propósitos:

  1.  Activar cuanto antes acciones de mitigación.
  2.  Identificar al buque responsable mediante su identificador AIS y aplicar las multas correspondientes.
  3.  Proyectar la deriva (rumbo) de la mancha de aceite para coordinar las estrategias de mitigación y evitar en lo posible afectaciones en sitios sensibles.
  4.  Disuadir a otros posibles infractores de disponer de sus residuos de la manera adecuada.
  5.  Animar la actividad comercial local en los servicios para la disposición adecuada de estos residuos.
  6.  Lograr una actividad marítima más sostenible y compatible con otras actividades económicas igualmente importantes para el país.
  7.  Ecosistemas más sanos para el disfrute de los habitantes del país.
Urge tomar acción y reducir el impacto que estamos haciendo a nuestro planeta. La realidad es que no existe un planeta B. El que tenemos es único.
 

Este artículo es parte de una serie de publicaciones sobre derrames de petróleo y herramientas para detectarlos o mitigar el riesgo. Si te interesa ver la siguiente entrada a esta serie, puedes leer este caso práctico sobre Derrames de Hidrocarburos Detectados en Panamá.

Si te interesa conocer más sobre el tema o implementar proyectos de monitoreo de derrames de hidrocarburos, puedes contactarnos al +507 270-3008 o a través de nuestro formulario de contacto. Sigue atento a nuestro blog, ya que en las próximas semanas estaremos compartiendo algunos artículos más, en continuación a este.